Vestuario de invierno: nuestros consejos para proteger a tus hijos del frío

Con la llegada del invierno a pasos agigantados, noviembre es el mes ideal para empezar a preparar la ropa de abrigo de tus hijos para no ser tomados por sorpresa cuando llegue el gran frío y las temperaturas bajen.

Ya sea para ir a la guardería, al colegio, salir de paseo o para las vacaciones en la nieve, una sola regla, ¡equiparse bien! Porque lo sabemos, cuanto más pequeños son nuestros pequeñines, más frágil es su sistema de regulación térmica, por lo tanto es necesario tener muy en cuenta las variaciones de temperatura y adaptar su armario de la mejor manera.

Entonces, ¿cómo proteger a nuestros niños del frío invernal mientras les aseguramos el máximo confort? Nuestras estilistas te dan sus consejos infalibles para unos niños bien abrigados durante toda la temporada.

Vestuario de invierno

4 consejos para una protección a toda prueba:

#1. La superposición o la regla de las tres capas: un body para un bebé o una camiseta para uno más grande, una prenda interior de manga larga y, por último, un jersey, un chaleco o una sudadera será la combinación infalible en cuanto bajen las temperaturas. Así podrás adaptar su vestimenta a los diferentes momentos del día, quitando o añadiendo una capa según la necesidad.

#2. La importancia de los materiales: no todos valen lo mismo, ya sea en términos de calor como de confort. Privilegia materiales suaves como el algodón para el contacto con la piel y, para aún más calor, la lana y la seda en superposición. Estos materiales naturales tienen la ventaja nada despreciable de ser anti-transpirantes, lo que no es el caso de la mayoría de los materiales sintéticos. 

#3. Protege las extremidades: Piensa en cubrir la cabeza, las manos y los pies de tu hijo, partes más sensibles del cuerpo. Para mantenerlos bien calentitos, opta por un gorro de lana, idealmente con orejeras, o un pasamontañas, manoplas así como un par de calcetines y zapatos bien abrigados.

#4. El caso del abrigo: aquí, varias escuelas: algunos privilegiarán el abrigo clásico, a menudo más elegante, frente al anorak o el plumífero que tienen, por su parte, el mérito de ser generalmente más cómodos y adaptados al día a día de un niño en constante movimiento. Cualquiera que sea tu elección, habrá que prestar una atención muy especial al forro que deberá ser bastante grueso y compuesto, por ejemplo, de guata, plumón o incluso micropolar.