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Consejos para padres: ¿Cómo enseñarle a vestirse solo?
No, no te despiertas una mañana diciéndote, bueno hoy (tengo 4 horas que perder), voy a enseñarle a vestirse solo. Porque este deseo no está motivado por una sola causa. Todo lo contrario.
– El niño lo reclama: ahí te diré que empiezas con buen pie. Cierto, cuando haya comprendido que no es tan simple, corres el riesgo de dar marcha atrás, pero al menos, pondrá buena voluntad durante algunos minutos.
– Llega el segundo: un hermanito o hermanita va a asomar la nariz y por lo tanto va a ser necesario que el mayor se autonomice un poco para permitirte no respirar, sino recuperar tus dos manos para ponerlas en otro lado. Ojo ahí, no tires mucho de la cuerda «eres grande ahora, necesito que sepas hacer todo solo», porque el pequeño astuto sabrá perfectamente cómo volverte loca para hacerte pagar la llegada del 2. Es de buena guerra.
– Va a entrar al jardín de infantes… le pasa a todo el mundo ¿eh?… ánimo… incluso conoces la fecha, es práctico ¿no? Bueno, cierto, en la sección pequeña los niños están acompañados tanto por su maestra, como por una asistente. Sin embargo, créeme, es mejor que tu pequeño sea espabilado porque 28 niños (en promedio) para volver a calzar después de la siesta… cómo decirte… no te sorprendas de no encontrar su camiseta del derecho por la noche, o incluso de descubrir que no es su camiseta…
Entonces, ¿por dónde empezamos y sobre todo cómo lo hacemos? Vaya. Maestro paciencia necesariamente deberá estar entre vosotros.
Un niño comienza ante todo por aprender a desvestirse. Alegría del período exhibicionista. Desnuda además a su muñeca, y le importa un bledo que le digas que tiene frío.
Hacia los 2 años, podrás comenzar a mostrarle cómo ponerse los calcetines. Luego a ponerse los zapatos. Los cordones esperarán la entrada en primaria. Mientras tanto, el inventor de los velcros será tu amigo para los 3 años por venir.
La buena receta
Para ayudar a tu hijo y no bloquearlo, un poco de sentido común, algunos trucos, mucho ánimo, aquí está mi receta:
– Elige las mañanas o salidas de siestas donde tengas tiempo. Mucho tiempo. ¡Evidentemente que no vas a empezar una mañana de guardería o de reunión con el señor-jefe!
– Colócale su ropa en el sentido correcto, extendida en el suelo delante de él. Para el abrigo, la técnica de las maestras o «de la mariposa» es práctica: colocarlo plano, al revés delante de él, el niño mete los brazos en las mangas y hop, le da vuelta al abrigo.
– Toma escotes anchos y evita absolutamente los cuellos de tortuga: el niño corre el riesgo de quedarse atascado dentro y nunca más lograrás hacerle usar uno.
– Olvida los botones (si se los abotonas, corres el riesgo de molestarlo… del tipo, ¿quieres que me vista solo o no, hay que decidirse eh! gloups es mejor no ponerlos del todo al principio)
– Anímalo, felicítalo y no lo trates de inútil (nunca se sabe, en un momento de fastidio…)
– ¿Lo logró, pero está al revés? Despierta en ti toda la diplomacia posible para no molestarlo, pero de todos modos para vestirlo correctamente.
No olvides: caminas sobre huevos. Estos pequeños seres necesitan tu mirada benevolente, tu confianza, tu orgullo. Van a vigilar toda señal de nerviosismo e impaciencia y te lo lanzarán a la cara cuando quieran hacerte pagar algo. «No, no me vestiré» por ejemplo, la mañana en que ya estás súper retrasada. Y nerviosa. Por el retraso. Justamente.
Vamos, espero vuestros trucos, vuestras anécdotas, soy toda oídos.